PROBIENESTAR TE CUENTA.

Hoy en día, a  la hora de poner el cuerpo a tono hay un sinfín de terapias que se ofrecen en el mercado que van desde lo natural y alternativo hasta lo clínico y químico. En esta última área hay un procedimiento llamado detoxificación, que consiste en suministrar medicamentos que ayudarán a reducir las toxinas del organismo. Este proceso permite que nuestro cuerpo se libere de productos tóxicos liposolubles como drogas, insecticidas, herbicidas, medicamentos, productos industriales, etc… La detoxificación ocurre principalmente en el hígado, aunque también puede tener lugar en el intestino, los riñones, la piel y los pulmones. Al realizar este procedimiento, lograremos sentirnos menos cargados y más tranquilos para poder llevar nuestras actividades diarias correctamente.

¿Cuándo y quiénes debemos detoxificarnos? Cualquier persona sana debe detoxificarse tres veces al año y, con mayor razón, cuando aparezcan síntomas como problemas gastrointestinales, rinitis, acné, tendencia al sobrepeso, brotes cutáneos, náuseas, cefaléas, diarrea, prurito, irritabilidad, fatiga, entre otros, que podrían reflejar una carga tóxica.

Los resultados se observan con rapidez gracias a la activación de los sistemas de eliminación de toxinas, especialmente el sistema linfático. Este procedimiento es ideal para pacientes con obesidad, retención de líquidos, celulitis,  estreñimiento, cefaléas e incluso insomnio. Sin embargo, cualquier persona que sin presentar ninguna patología tenga un ritmo de vida estresante, no lleve una buena alimentación, beba mucho café, o  quiera fortalecer el sistema inmunológico,  puede realizarse la detoxificación sin problema alguno.

Recuerda que antes de empezar una dieta de desintoxicación o detoxificación es importante ser constante y disciplinado; no debe ser una tendencia, sino un compromiso contigo, para limpiar el organismo y luego adoptar una dieta saludable en tu día a día.