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El primer desafío para vernos y sentirnos mejor es comprender que la clave para un sano estilo de vida es el cambio positivo de nuestros hábitos alimenticios, aquellos que nos brindarán los nutrientes que necesitamos para mantenernos sanos y con energía.

Ahora, cuando el cuerpo no recibe los nutrientes que necesita, los efectos negativos para la salud sobrevienen. Muchas veces una mala alimentación no es notoria ni presenta síntomas. Sin embargo, a largo plazo esto podría causarnos daños al organismo, desde los más sencillos como sentir cansancio o debilidad hasta unos más complejos como problemas de sobrepeso, problemas digestivos, enfermedades del corazón y afectación al sistema inmunológico.

Probienestar te comparte algunos tips para empezar un estilo de vida más saludable:

  1. Realiza una dieta balanceada rica en variedad de alimentos. Incluye frutas y verduras, ya que proveen al organismo de fibra, proteínas, hierro y carbohidratos necesarios para su funcionamiento.
  2. Elimina de tu dieta la comida chatarra, ya que son ricas en calorías, y poseen gran cantidad de sal, azúcares, grasas y conservantes químicos que perjudican la salud.
  3. Si realizas dietas muy estrictas vas a tener como resultado una mala nutrición. Lo ideal es lograr el equilibrio sobre aquellos alimentos que son sanos y nutritivos para tu cuerpo.

 

Por eso a la hora de someterse a una dieta, consulta con un especialista para detectar cuál es tu caso específico y así conocer qué alimentos debes modificar, incrementar, omitir o reemplazar. Hacer dietas sin supervisión profesional puede ser contraproducente.

Si no sabes cómo crear y equilibrar tu dieta, aprovecha nuestra promoción del mes de febrero y pide tu cita para una consulta de nutrición al mejor precio ¡Recuerda que una buena alimentación se traduce en buena salud!