PROBIENESTAR TE CUENTA.

La llegada de la navidad es significado de la importancia de la unión familiar, compartir momentos con los que más queremos y disfrutar comidas especiales y abundantes como: la natilla, buñuelos, picadas y bebidas alcohólicas. Toda esta euforia provoca que comamos y bebamos más de lo habitual, poniendo en riesgo nuestro aparato digestivo y, por ende, nuestra salud.

El reflujo y la acidez estomacal no dejan de ser los protagonistas por estas fechas. Se relacionan popularmente con ciertas comidas y bebidas como el chocolate, el café, la menta, el alcohol y, sobre todo, con los alimentos con alto contenido de grasa.

¿Sabías que los primeros meses de cada año aumentan las visitas al médico por trastornos digestivos asociados a la pesadez, la hinchazón, el ardor y la acidez estomacal, consecuencia del desenfreno alimenticio de diciembre?

Para evitar esas agotadoras esperas en urgencias, aquí te presentamos algunas recomendaciones generales para tener en cuenta y que puedas disfrutar de las fiestas decembrinas:

– No te pases con el consumo de alcohol y recuerda hidratarte. Un buen truco es alternar vasos de alcohol con vasos de agua y pequeñas porciones de comidas a lo largo de las celebraciones.

– Prepara tu estómago antes de las grandes porciones de comida. Tómate una infusión de manzanilla para proteger la flora intestinal y desayuna fibra.

– Realizar ejercicio físico estimula la digestión. Es recomendable no acostarse hasta dos horas después de haber ingerido alimento para evitar el reflujo.

– Posterior a las celebraciones, elige una alimentación ligera con frutas, verduras, cereales y carne blanca para equilibrar de nuevo tu sistema digestivo.

Además de seguir estos consejos básicos, es fundamental visitar con anticipación a un gastroenterólogo pues no todos los sistemas digestivos se comportan de la misma forma y con una simple visita pueden prevenirse graves problemas posteriores al consumo de alimentos en exceso.