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Diariamente, al consumir alimentos no hay conocimiento claro de sus contenidos nutricionales, calorías, cantidades de sodio o azúcar y se habla que es preferible consumir más proteínas que harinas o que son mejores las dietas recomendadas por los conocidos o encontradas en páginas de internet que consultar a un especialista.

Es de suma importancia que los niños reciban, a través de la alimentación, los nutrientes que necesitan cada día, ya que de esto depende su sano crecimiento y desarrollo. Al igual que en los adultos, los niños necesitan recibir una alimentación saludable, ahora bien, con los ajustes correspondientes a tamaño y peso y otros parámetros básicos (como el sexo). Claramente, un niño no puede alimentarse con las mismas cantidades de comida que un adulto. Hay que adecuar las proporciones para mantener el equilibrio.

Pero ¿Cómo saber qué aporta cada uno al organismo? Para esto tengamos en cuenta que los nutrientes aportados por los alimentos se clasifican en dos grupos: Los macronutrientes, del cual hacen parte las grasas, los carbohidratos, y las proteínas; y los micronutrientes compuestos por los minerales y las vitaminas.

Tanto en la adultez como la niñez es importante establecer:

Carbohidratos: 

Consuma panes y cereales, pastas, y arroz. Mejor que sean integrales, porque tienen más nutrientes, como el hierro, vitaminas del complejo B y fibra dietética. Evita el pan blanco y los alimentos procesados, que carecen de fibra dietética y, además, son menos naturales.

Proteínas magras:

Proteínas como el pescado, pollo y pavo, y legumbres, que tienen proteínas vegetales, con más frecuencia que las carnes rojas. Elige opciones de pescados saludables debido a sus ácidos grasos omega-3.

Generalizando, se puede decir que la alimentación saludable es aquella que proporciona los nutrientes que el cuerpo necesita para mantener el buen funcionamiento del organismo, conservar o restablecer la salud, minimizar el riesgo de enfermedades, garantizar la reproducción, gestación, lactancia, desarrollo y crecimiento adecuado. Para lograrlo, es necesario el consumo diario de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, leche, carnes, aves y pescado y aceite vegetal en cantidades adecuadas y variadas. Si lo hacemos así, estamos diciendo que tenemos una alimentación saludable.

En definitiva, una alimentación sana y equilibrada es una cuestión que debe enseñarse desde temprana edad y que trae consigo no solo salud para adultos y niños, sino un buen rendimiento en la vida diaria y un buen estado de ánimo. Recuerda que, de la mano de un especialista en Nutrición, la salud en general siempre será supervisada y estará en continuo mejoramiento.