PROBIENESTAR TE CUENTA.

¡Hoy te explicamos la sucia verdad!

¿Lo has pensado alguna vez? Tú sabes lo que queremos decir. “Solo he usado este bra para trabajar, paso sentada todo el día en mi escritorio en el aire acondicionado. ¡Ni siquiera sudé! ¡Seguro que todavía no es hora de lavarlo! “

La frecuencia exacta con la que deberías lavar los sujetadores no es una ciencia exacta. Pero los dermatólogos, dicen que se deben lavar después de cada dos o tres usos, como regla general. Unas pocas horas con un sostén puesto y con un mínimo de sudoración pueden no contar como un ‘uso’ completo pero unas pocas horas con sudoración intensa podrían contar como un uso doble o triple. También es importante rotar los brasieres para que las copas y las correas se relajen. Esto les permite conservar su forma y elasticidad.

Puedes usar el mismo sostén dos días seguidos, siempre y cuando te lo quites durante varias horas para permitir que el sostén se oree, pero usar el sostén ‘favorito’ día tras día hará que pierda su forma más rápidamente.

La mejor manera de prolongar la vida útil de tus sujetadores es mantener tu sostén saludable, si, aunque suene raro, se trata de equilibrar el cuidado de la tela con la eliminación de los residuos de la piel, la grasa y el sudor. Todas aquellas células muertas de la piel, los aceites y el sudor atrapados debajo de tu sostén forman un pozo negro de bacterias y levaduras. No lavarse con la frecuencia suficiente puede provocar manchas y olores persistentes en el sostén, así como irritación de la piel, erupciones o infecciones locales de la piel por hongos o bacterias.

Sin embargo, cuanto más a menudo laves tu sostén, mayor será la tensión que ejerzas sobre la tela. Las copas tienden a perder su forma y las correas pierden su elasticidad, a menos que tú:

  • Abroches la correa antes de lavarla para que no se enrede ni se enganche con otras prendas.
  • Coloques el sostén en una bolsa de malla para lavandería, para que no se retuerza con otras prendas.
  • Utilices el ciclo más suave de tu lavadora con el agua más fría para evitar la formación de bolitas y preservar la elasticidad.
  • Extiende el brasier sobre una toalla para que se seque, asegurándote de que las copas estén colocadas en su forma natural.
  • Evita la secadora a toda costa. El calor y la vibración arruinarán el ajuste y reducirán las propiedades elásticas.
  • Después de secar, guárdalos acostados. Rodar o girar (poner una copa dentro de la otra) puede cambiar permanentemente la forma del sujetador.

Con un cuidado suave, los brasieres de calidad pueden durar años, pero lavarse con demasiada frecuencia, o no con la suficiente frecuencia, puede destruir tu sostén o arruinar tu piel.